Aún existen Pararrayos radioactivos. ¿Cómo actuar?

La Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA) es la encargada de desmantelar estos equipos, prohibidos en España desde 1986

Los pararrayos radioactivos proliferaron en España a finales de los años cincuenta y durante los sesenta, hasta llegar a decenas de miles por todo el país. Se basaban en la idea de ionizar el aire mediante fuentes radioactivas aumentando así el radio de protección del pararrayos, aunque nunca se probó su eficacia ni se definió ningún tipo de normativa o ensayo con la que se pudiera determinar su radio de protección. Además suponían un problema evidente: fuentes radioactivas sin control instaladas en lugares accesibles y cercanos a las personas. En España se prohibieron en 1986 y se decretó su retirada. Sin embargo, todavía quedan algunos instalados por todo el país.

La retirada de estos equipos debe realizarla siempre personal especializado de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA) y debe desmantelarse toda la instalación, ya que también la bajante puede estar contaminada. Una vez retirado, el pararrayos puede sustituirse por un pararrayos con dispositivo de cebado, que no utiliza ningún elemento que suponga peligro para las personas o el medio ambiente, y cuyo radio de protección se determina siguiendo los criterios de unos ensayos descritos en normativas que además regulan sus materiales e instalación.

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