Protección externa combinada: la solución más segura

En un sistema de protección con puntas y mallas, en la cubierta se disponen conductores formando una retícula para que la corriente del rayo se distribuya uniformemente.

Además, este sistema de captación está conectado a tierra por múltiples caminos, realizando conexiones equipotenciales y guardando las distancias de separación.

¿Es mejorable?

– El rayo puede impactar dentro de la retícula, esto es, en el edificio.
– Los alrededores de la estructura no quedan protegidos.
– Cualquier elemento que sobresalga del sistema de captación no está protegido, incluyendo personas, elementos temporales, antenas o sensores conectados a equipos sensibles, etc.
– Cualquier modificación en la estructura o los elementos sobre ella puede invalidar el sistema de protección contra el rayo.
 
Los pararrayos con dispositivo de cebado aprovechan las características físicas del rayo para crear las mejores condiciones y convertirse en el punto preferente de impacto del rayo. Deben instalarse siempre al menos 2 metros por encima de cualquier otro elemento dentro de su zona protegida y haber probado que soportan corrientes repetidas del rayo.
 
Los pararrayos con dispositivo de cebado deben tener siempre al menos una bajante y una toma de tierra específicas para poder asegurar en cualquier caso -por ejemplo si ha habido modificaciones en la estructura- que existe al menos un camino controlado para la corriente y que la toma de tierra tiene la resistencia adecuada.

La combinación del protección convencional y pararrayos con dispositivo de cebado reúne todas las ventajas aumentando la seguridad:

– Punto de impacto controlado.
– Reparto uniforme de la corriente.
– Existencia de al menos un conductor de bajada y su toma de tierra medibles.
– Cumplimiento de todas las normativas.