¿Cuáles son los efectos y consecuencias del impacto de un rayo sobre los trabajadores en una zona abierta?

La Nota Técnica de Prevención NTP 1.084, publicada por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, describe, entre otros muchos aspectos, los efectos y consecuencias del impacto directo de un rayo sobre los trabajadores al aire libre.

La formación de los rayos es imposible de evitar. Suponen una gran concentración de energía y un peligro para la vida de las personas. Sin embargo, se pueden tomar medidas de prevención y protección para reducir los daños que estas descargas puedan causar a los trabajadores.

 

Los efectos de la caída de un rayo sobre las personas (dentro de un radio de hasta 100 metros) pueden llegar a ser de extrema gravedad:

Quemaduras en la piel.

Rotura de los tímpanos.

Lesiones en la retina.

Caídas por la onda expansiva.

Caídas por agarrotamiento muscular.

Lesiones pulmonares y óseas.

Estrés pos-traumático.

Muerte por paro cardiaco, por paro respiratorio o por lesiones cerebrales.

 

Un choque eléctrico por impacto directo de rayo podría darse en trabajadores que realizan actividades al aire libre, tales como tareas agrícolas o ganaderas, instalación de equipos en cubiertas, trabajo sobre plataformas petrolíferas, trabajos en aeropuertos o puertos, mantenimiento de instalaciones (por ejemplo: líneas eléctricas, torres de telecomunicaciones, aerogeneradores, etc.); trabajos de obra pública, edificación durante su construcción, etc.

 

El impacto directo sobre una persona trabajando en una zona abierta puede producir graves lesiones y hasta la muerte, al circular la corriente del rayo hacia tierra a través de su cuerpo. Pero incluso si el rayo impacta en un punto cercano, existe riesgo de electrocución debido a las tensiones de paso y de contacto.

 

Es por todo ello que las medidas de prevención y protección que eviten o reduzcan los daños que las descargas atmosféricas puedan ocasionar se deben tener en cuenta dentro de los planes de prevención laboral. Entre otras, la NTP 1.084 clasifica las medidas de prevención entre permanentes, como son los pararrayos y las protecciones contra sobretensiones, y medidas temporales, como son los detectores de tormentas.