Aplicaciones Tecnológicas en el I Simposio de la Asociación Internacional de Protección contra el Rayo

Miembros de nuestro departamento técnico y de I+D presentaron varios artículos técnicos

Como miembro fundador de ILPA y organizador local del encuentro, desde Aplicaciones Tecnológicas participamos activamente en este encuentro, en el que miembros de nuestro departamento técnico y de I+D presentaron diferentes artículos técnicos.

Las ponencias de Susana Polo y Verónica Pomar presentaron sendos estudios empíricos que estadísticamente corroboran el correcto funcionamiento de los pararrayos con dispositivo de cebado. Susana Polo, licenciada en Física,  explicó la eficacia, demostrada por varios medios, de 4.645 instalaciones en España revisadas periódicamente por Aplicaciones Tecnológicas. Verónica Pomar, Ingeniera Industrial presentó datos a nivel mundial, resaltando que el número de incidentes registrados ha sido insignificante para una experiencia acumulada equivalente a 4.652.600 años de servicio de 550.000 dispositivos y 174.473 descargas esperadas.

Por su parte, David Ruiz, Ingeniero en Electrónica, hizo una excelente revisión de los diferentes sistemas estandarizados de protección contra el rayo y como conclusión clave apuntó que, aunque existen aspectos cuya base científica está todavía en estudio, la efectividad de los mismos queda demostrada por la enorme experiencia acumulada a través de las numerosas instalaciones realizadas.

Moisés Poza, también ingeniero en electrónica, dedicó su ponencia al terreno de la protección contra las sobretensiones que causan los rayos, donde nos expuso los resultados de un estudio que muestra la importancia de los conectores para la mejora de la tensión residual y presentó un sistema de conexión optimizado, probado con diferentes ondas de acuerdo con la norma IEC 61643.

En el terreno de la protección preventiva, Carlos Torralba, Ingeniero en Telecomunicaciones, habló de la detección de tormentas eléctricas a través de la medición de campo eléctrico sin elementos móviles, así como de la respuesta de nuestro detector de tormentas Clase I según la norma EN 50536, midiendo la evolución del campo eléctrico de tormentas reales que se han producido sobre nuestra sede.